Los colombianos somos felices produciendo, vendiendo y
viendo novelas del estilo de “Sin tetas no hay paraíso”, “El capo”, “El patrón
del mal”, etc. Aun así cuando vamos al exterior y nos asocian con drogas nos
ofendemos. ¿Con qué derecho? Es normal que las personas que no viven en
Colombia y que lo único que escuchan de este país son noticias de drogas,
prostitución y narcos esperen que nosotros tengamos un amplio conocimiento
sobre estos temas o alguna relación a ellos.
Cuando llegué a Argentina y me preguntaban de qué país
venía, lo primero que me preguntaban al saber que era colombiana, era por la
merca y por “Pablito”. “¿Conociste a Pablo, era tan malo como decían en las noticias?
Para los argentinos que conocí, todos conocimos a Pablo Escobar y lo queremos. “No,
no conocí a Pablo Escobar, cuando el murió, en el 93, yo tenía un año”. Pero
esa respuesta no era suficiente, por mi acento les encantaba hacerme repetir
frases de esas novelitas que tanto se venden en el exterior.
Siento pena, siento pena
porque es el rating que le damos a ese tipo de novelas el que hace que se vendan
en el exterior, nosotros somos lo que proyectamos y aun así tenemos el descaro
de quejarnos de porque nos ven a todos como narcotraficantes. ¿Qué estamos
haciendo para cambiar la mala imagen que tenemos? Por si fuera poco ahora todos
los medios de comunicación hacen referencia al caso más reciente de tráfico de
drogas. Juliana López la modelo que fue detenida en China por llevar droga en
su computador. Todo el país dándole importancia a este caso, sintiendo pena por
ella y su familia como si esta chica no supiera lo que hacía.
Resulta que para que el país se movilice en busca de ayuda
para una persona que fue detenida por mula, se necesita que esta sea una modelo
o una cara medianamente reconocida. ¿Qué pasa con las otras cientos de personas
que están detenidas en este mismo país por lo mismo? Supongo que nada. La
cancillería puede hablar mucho, sus familiares pueden conseguir un muy buen
abogado, pero la justicia china es muy estricta, de no ser sentenciada a muerte
Juliana López tendría que pagar mínimo unos cincuenta años de cárcel.
Sinceramente no entiendo porque tanta conmoción por este
caso, Juliana no fue la primera persona en llevar droga a otro país y tampoco
será la última. Todos los días se ven
casos de narcotráfico pero ahora nos indignamos. ¿Para que la extradición? La
justicia Colombiana no castiga con suficiente mano fuerte ciertos delitos y en
este caso, de ser culpable, me parece que un castigo ejemplar sentaría un
precedente para aquellas personas deseosas de seguir manchando el nombre de
este país.

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