Cada año tenemos a mediados de Septiembre la Fiesta del Libro y la Cultura, un evento que solo motiva a miles de personas de los millones que somos en Medellín. La comunidad académica, estudiantes que van con sus colegios y algunos jóvenes apasionados por los libros son el público objetivo de este evento. Este año la Fiesta del Libro y la Cultura creció, contó con 320 invitados contando locales y nacionales y con 17 invitados de otros países, más que en las ediciones anteriores. Algo que me parece muy positivo es que por primera vez en este evento se premiara a los autores iberoamericanos con el premio León de Greiff al merito literario, en Colombia no se premia mucho la literatura ni se le da importancia a lo que es el amor por la lectura. Los libros son cada vez más caros y es mucho más barato comprar una botella de licor que una obra literaria.
Una de las novedades que tuvo la Fiesta del Libro y la Cultura este año fue el Salón de Nuevas Lecturas, un espacio que le presentaba a los asistentes nuevas formas de leer, no solo desde lo digital sino desde otro tipo de formatos, lo cual tuvo una buena acogida ya que no todos tienen acceso a los libros físicos por sus elevados precios. Pero este año no solo hubo espacio para la literatura, en Carabobo se destinó una tarima para que algunos grupos de la ciudad llenaran la fiesta de música, danza y teatro.
A pesar de las muchas novedades que se encontraron este año en la fiesta y la gran cantidad de personas que la visitaron, las novedades por si solas no lograron atrapar al público, las personas se quejaban de los altos costos de los libros, y es que en un país donde las personas no están acostumbradas a leer comprar libros sale caro.
Otra de las cosas nuevas que tuvo la Fiesta del Libro y la Cultura este año fue el cambio en la organización de los stands, fue muy visible como este año se organizaron las librerías por tipo, afuera se podían encontrar los cómics y coleccionables y en el centro en el orquideorama estaban las editoriales más importantes. Alberto Salcedo Ramos, Piedad Bonnet, Juan Manuel Roca, Héctor Abad Faciolince y Daniel Samper Ospina fueron algunos de los autores invitados con los que contó la fiesta, todos hablando de sus proyectos o simplemente dando charlas a los miles de participantes que tuvo la fiesta.
Estos diez días le dejaron a la ciudad de Medellín un balance positivo sobre las personas que leen en la ciudad pero no tanto sobre los precios de los libros. Esperemos que lo nuevo se mantenga, se renueve constantemente y que el interés por la lectura siga vivo en todos los habitantes de la ciudad, que los padres le inculquen ese amor por los libros desde pequeños a sus hijos y que ellos en un futuro hagan lo mismo con los suyos para así generar más cultura en el país.
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